Desde el principio, Peter inculcó una fuerte ética de trabajo, valores familiares y un compromiso con la excelencia en la empresa. Su dedicación se vio complementada por el gran interés que sus hijos, Herbert y Ron, tenían en continuar el legado familiar, lo que sentó las bases para el notable crecimiento de AIM.
Cuando Peter se retiró, Herbert y Ron asumieron el control de la empresa, combinando con éxito los valores tradicionales con una visión orientada hacia el futuro.

















